DISCURSO DE GRADUACIÓN PROMOCIÓN 2022-2026

Hoy, la palabra despedida es quizá una de las protagonistas de este acto. Etimológicamente procede del latín y literalmente significa “acción y efecto de darle permiso a alguien para marcharse”. Qué necesario es irse en el momento justo, cuando se ha cumplido un ciclo y los propósitos marcados en un determinado momento. Y qué importante, además, es dejar ir, cuando así lo desean, sobre todo, aquellas personas a las que apreciamos y queremos. Dejar ir… Qué difícil. Como dice Sting en una de sus canciones: “Si amas a alguien, déjalo libre”.

Queridos y queridas alumnos y alumnas, sois libres de marcharos. Es más, es vuestra obligación hacerlo, buscar otros lugares, encontrar otras personas, llenaros de otros vientos para crecer… Ya lo dijo el poeta libanés, Khalil Gibrán: “Sois hijos e hijas de la vida deseosa de sí misma”, por eso es importante el cambio, fluir, volar, avanzar, vivir con todas sus consecuencias… Esto es inevitable, aunque a veces tengamos la sensación de que estamos estancados. Por ello, seguid vuestro camino, sin olvidar lo vivido hasta aquí, las experiencias, tanto alegres como tristes, siguiendo también la estela de los que os precedieron, porque de alguna manera, os abrieron camino. Nunca se parte desde cero. Siempre hubo alguien antes que abrió brecha… Entonces, os despedimos con tristeza, pero, a la vez, con mucha alegría, y, sí, os damos permiso para que os marchéis. Vivid, buscad vuestro camino, apoyaos en lo mejor de vosotros y vosotras, en vuestras mejores cualidades, y, si miráis atrás, hacia este tiempo que habéis vivido aquí, que sea para recobrar el aliento, para sentir el impulso de vuestro aprendizaje y de vuestras experiencias.

Otra expresión a la que también quiero darle protagonismo hoy, es a la palabra agradecimiento… “Gracias” es una palabra cortita, dos sílabas que, a veces, no sé muy bien por qué, cuesta mucho pronunciar. Incluso, en ocasiones, la susurramos con cierto pudor, como si ser agradecido fuera una debilidad. Yo pienso que agradecer, cuando lo hacemos sinceramente, lejos de hacernos débiles, nos engrandece como personas desde la humildad. Y es que, como dijo José Martí: “La gratitud, como las flores, no se da en las alturas; brota en la tierra buena de los humildes”. Y, así, con sencillez, os damos las gracias. Gracias por abrir y cerrar ciclo con nosotros: conmigo y con el resto del Equipo Directivo, pues el camino de estos cuatro años lo hemos hechos juntos, con sinsabores y alegrías, con momentos complicados y otros hermosos, con altibajos, con emociones a flor de piel siempre. Con límites, sí, pero también con cariño, porque no hay límites sin amor. Todo esto, el compartir este tiempo con vosotros y vosotras, a mí personalmente, me ha enseñado muchísimo: paciencia, equidad, reflexión, presencia, templanza, comprensión, gestión emocional, empatía, compasión, fuerza, mucha fuerza… Espero que a vosotros y vosotras también… Por todo ello y, una vez más, muchísimas gracias. También a todo el profesorado que, a lo largo de estos cursos, os ha entregado su tiempo y sus conocimientos, en muchas ocasiones, poco valorado y contra viento y marea, y, por supuesto, muchísimas gracias a las familias, por ser el pilar fundamental, por el apoyo, la comprensión y el acompañamiento incondicional a sus hijos e hijas.

El Equipo Directivo, agradecido, se despide.

Para terminar, quisiera compartir unas estrofas de un poema del poeta uruguayo, Mario Benedetti, No te rindas:

No te rindas, aún estás a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.

(…)

Vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños,
porque cada día es un comienzo nuevo,
porque esta es la hora y el mejor momento,
porque no estás sola, porque yo te quiero.

Muchísimas felicidades, graduados y graduadas. Os despedimos, sí, pero nuevas puertas, caminos y cielos se abren ante vosotros y vosotras, inciertos, pero todavía por crear y recorrer. Os deseamos lo mejor: abundancia de experiencias que os enseñen a apreciar y agradecer la vida, sin olvidaros nunca de entregarle lo más luminoso de vosotros y vosotras. 

Muchísimas gracias.

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